A bordo del automóvil marca Volkswagen Gol se hallaron varias bolsas que contenían cuartos, costillares y cogote que pesaron en total 180 kilos.
El conductor, un joven de 25 años, no pudo presentar la documentación que avalara el origen y el registro sanitario de la faena, alegando que la carne le fue entregada por un tercero como parte de pago por un trabajo realizado.
Aún así, y por el riesgo sanitario que representa el transporte de carne sin medidas bromatológicas, la Fiscalía ordenó el inmediato secuestro del producto y el automóvil, y la demora del joven, quien quedó supeditado a una causa por posible abigeato y violación de las leyes de sanidad animal.