Molina, abusando de las competencias que le asistían en el ejercicio de su cargo como secretario del Juzgado Federal N°1 de Corrientes, había ordenado a la Justicia con un oficio falsificado en una causa por presunto narcotráfico, escuchas telefónicas a su pareja y a un hombre que habría sido el novio de la mujer en su adolescencia.
En las escuchas, grabadas en 28 CD’s, se escucha al propio Molina comunicarse con su pareja con violencia, mediante constantes insultos, amenazas y agresiones.
La defensa había argumentado que los hechos se trataban de un supuesto delito de acción privada que no debía ser investigado de oficio y porque las víctimas no se presentaron como querellantes.