La sentencia fue dictaminada por unanimidad por los doctores María Mercedes Leconte, Ana del Carmen Figueredo y Darío Alejandro Ortíz, integrantes del Tribunal de Juicio de la Primera Circunscripción Judicial.
Durante el juicio el abogado de la querella, Raúl Sotelo, explicó que el hombre era psicólogo de la mamá del menor y que en esas circunstancias la mujer le fue contando detalles de su vida, sobre la situación de vulnerabilidad en que se encontraba, sobre los problemas económicos que atravesaba y las dificultades emocionales que debía enfrentar.
En ese contexto le habló de su hijo, que recibía atención de una psicopedagoga, la cual le había recomendado ciertas actividades de recreación, como ser las tareas de jardinería.
El abogado Sotelo señaló que, “enterado de esto, Chercasky se ofreció en ‘ayudarlo’ al chico para que vaya a su casa y le realizara cuidados en el jardín del lugar que alquilaba”.
Fue en ese lugar que se dieron los hechos, de acuerdo con el relato que dio la propia víctima en Cámara Gesell, testimonio que fue expuesto durante el juicio.