El esquema de fraude, operado bajo el nombre de “Tradeking”, habría generado un perjuicio económico estimado en unos 100 mil dólares, afectando a más de 100 personas en la ciudad de Goya.
Según la acusación fiscal, Dening orquestó la estafa entre 2021 y 2022, ofreciendo inversiones financieras con la promesa de altas rentabilidades. El joven se presentaba como “CEO y fundador”, además de asesor financiero y trader profesional, a través de la firma “Tradeking”.
Sin embargo, se comprobó que Dening no contaba con autorización de la Comisión Nacional de Valores ni con respaldo legal para operar, e incluso había sido calificado por el Banco Central como “persona de alto riesgo de solvencia”. Para mantener la fachada, alquilaba oficinas y usaba comprobantes o pagarés sin membrete. El esquema se configuró como una modalidad piramidal o Ponzi, donde los pagos iniciales a clientes antiguos se realizaban con el dinero de nuevos aportantes hasta que el sistema colapsó.