Al arribo de la policía los ataques de ambos bandos se orientaron hacia los uniformados y uno de los efectivos resultó herido tras recibir el impacto de un trozo de cemento en un hombro, mientras que una oficial logró esquivar el lanzamiento de un ladrillo.
Ante el peligro de la situación, que incluso ponía en riesgo la integridad de los uniformados, estos decidieron alejarse y solicitar ayuda.
Con el apoyo de otras unidades lograron detener a cuatro de los violentos que continuaron mostrándose hostiles mientras se les incautaban facas, cuchillos y otras armas blancas.
La Fiscalía de turno decidió imputarlos por atentado y resistencia a la autoridad.