Una alarma de detección de humo en la cabina se activó durante el viaje y el piloto inició los protocolos de emergencia para un aterrizaje en el Aeroparque Jorge Newbery de la ciudad de Buenos Aires.
Siguiendo las directivas de emergencia se desplegaron autobombas, ambulancias y otros recursos necesarios para atender la situación. No obstante, el avión pudo aterrizar sin inconvenientes y una vez en tierra se realizaron las verificaciones que determinaron que no había humo ni otro peligro que pusiera en riesgo al avión ni a los pasajeros.
Las autoridades ahora investigan si la activación de la alarma se debió a una falla técnica en el sensor o a algún otro factor.