El acusado se había defendido de una agresión por lo que la Justicia entendió que se trató de un “exceso de legítima defensa”.
Según reconstruyó la Justicia, el acusado se había ido a dormir cuando fue atacado por su hermano que intentó ahorcarlo y apuñalarlo, razón por la cual tomó una madera de más de un metro de largo, con la cual le causó graves lesiones en la cabeza y una mano del agresor que finalmente desencadenó en su muerte una semana después tras estar internado en el hospital.
El Tribunal también ordenó que realice un tratamiento para superar su adicción al alcohol y aprender a manejar sus impulsos que pueden llevarlo a cometer actos agresivos hacia terceros.