Tras 55 allanamientos llevados a cabo en Buenos Aires, Corrientes y Misiones, se detuvo a 16 personas dedicadas al robo y posterior “exportación” de automóviles robados a Brasil, Paraguay y Bolivia.
Los robos se hacían en La Matanza, Merlo, Morón y Tres de Febrero, en el conurbano bonaerense, y apuntaban a vehículos de alta gama que eran desguazados y enviados en contenedores a países vecinos, donde se vendían en alrededor de 8.000 dólares. Entre los detenidos se encuentra José K., un empresario de 59 años, de Santo Tomé, provincia de Corrientes, quien facilitaba el transporte de los vehículos robados hacia las fronteras con Paraguay y Brasil, convirtiéndose en un engranaje clave dentro de la logística de la organización.
“Corrientes fue un punto estratégico para esta red criminal”, revelaron las fuentes policiales.
La banda operaba con un esquema bien definido. Los autos robados eran desarmados, se les adulteraban los números de motor y chasis, y luego se transportaban en camiones hacia su destino final. El grupo también contaba con falsos gestores encargados de modificar la documentación de los vehículos, así como vendedores de autos usados vinculados a la comunidad gitana.