Con inusitado fervor mariano se sumaron a los peregrinos de a pie grupos de ciclistas que llegaron desde diversos puntos del país para venerar a la Patrona de Corrientes.
La misa central dedicada a los jóvenes, estuvo presidida por el Arzobispo de Corrientes Monseñor, Andrés Stanovnik, concelebrada por los obispos de las diócesis que participaron de la peregrinación: monseñor Adolfo Canecín de Goya; Hugo Montini de Santo Tomé; de Reconquista, Ángel José Macín; de Oberá, Damián Santiago Bitar; de Resistencia, Ramón Alfredo Dus; de Formosa, José Vicente Conejero; de Posadas, monseñor Juan Martínez; de Sáenz Peña, Hugo Bárbaro; de Puerto Iguazú, Nicolás Baisi y el rector del Santuario de Itatí, Padre Porfirio Ramírez. En su homilía, Monseñor Stanovnik reflexionó sobre el lema de este año: “Aferrados al amor de María, construyamos la fraternidad’. Importantísimo, dijo; aferrados, es una palabra fuerte, sólida, segura. El amor de María es eso, fuerte, sólido, seguro. Ella alcanzó esa consistencia amorosa aferrándose a la cruz de su Hijo. La gran enseñanza para nosotros, en este abrazo doloroso, a la vez tierno y fuerte, hermanos y hermanas, construyamos fraternidad. Sí, también nosotros, aferrados al amor de María; llegamos con los pies cansados, es cierto, pero con el alma desbordada de alegría y de paz”.
Finalizada la celebración eucarística, los jóvenes del NEA entregaron la imagen sagrada que acompañó este año a la Diócesis de Goya a la de Roque Sáenz Peña y antes de la bendición final, se leyó el manifiesto. Así, la Peregrinación concluyó con un emotivo recitado al ritmo del chamamé “Peregrino de la Esperanza”, para emprender el regreso a sus hogares.