El hombre, delegado sindical y chofer de colectivo de la Empresa Miramar, mientras realizaba su tarea, fumaba, tiraba las colillas por la ventanilla, contestaba mensajes de celular, escuchaba audios, hacía llamadas y permitía que los pasajeros desciendan por la puerta delantera. Además, conducía con las puertas abiertas. Acciones que infringen las directivas de tránsito y que atentan contra la vida.
La empresa vio al trabajador cometiendo estas infracciones en videos que surgieron de las cámaras instaladas en las unidades de transporte.
El doctor Escofache, en su sentencia, consideró que las conductas reprochadas por la empresa se encuentran suficiente y debidamente probadas para proceder al despido. También afirmó que como representante sindical debió dar el ejemplo al resto de sus compañeros.
Según el Juez, el accionar imprudente del trabajador genera también una responsabilidad penal y civil para la empresa.