Su devoción nació luego de que en febrero de 1995 protagonizara un accidente en Entre Ríos que lo dejó en brazos de la muerte. "Ella se apareció en mi pecho y me sacó del cajón en la morgue de Gualeguaychú", contó el peregrino en numerosas oportunidades. Desde entonces pasó 28 años de su vida cabalgando con la imagen de la Virgen de Itatí, más de 35.000 kilómetros recorriendo el país de punta a punta.
Entre tantas travesías unió siete basílicas con la de Itatí, sólo y montado en su caballo. "Uní la Basílica de Itatí con la de Caá Cupé, luego con la de Luján; la Basílica de la Virgen del Milagro en Salta con Nuestra Señora del Rosario en Buenos Aires; con la Virgen de La Merced en Tucumán y la Virgen del Carmen en Puerto Iguazú", recordó Ellero, quien también agradeció la generosidad de "Tuchi" Matho Garat y Josefina Meabe, quienes le obsequiaron caballos durante ese tiempo. Su aferrada fe le permitió sortear cuatro intervenciones quirúrgicas para extirpar cáncer de riñón, próstata, colon y el último en la cabeza. Esto, sumado a las caídas del caballo que le provocaron fracturas en dos oportunidades.