Después de buscar en distintas habitaciones y hurgar en todos los muebles, los delincuentes consiguieron llegar al lugar donde la familia guardaba una suma de dinero producto de sus ahorros. Con el efectivo y algunas joyas se dieron a la fuga hacia una zona de monte situada en el fondo de la propiedad.
Cuando la víctima logró liberarse llamó a sus padres y a la policía. Al lugar acudió una patrulla de la Comisaría 9° y halló a la joven con una crisis de nervios.
La hipótesis policial es que los ladrones conocían los movimientos de la casa, vigilaron a la familia y actuaron en consecuencia, con conocimiento de datos puntuales sobre la vida cotidiana de las víctimas.
Las cámaras de seguridad de la zona no captaron imágenes de los delincuentes porque los mismos no escaparon por la vía pública.
Intervino la Unidad Fiscal de turno desde donde se ordenó una investigación por el delito de robo calificado.