Fuentes policiales confirmaron que los vecinos del barrio atacaron la vivienda del supuesto agresor. Al lugar asistió personal policial y tras la tensión en la zona comenzó un enfrentamiento entre los vecinos y los uniformados que culminó con piedrazos y rotura de los móviles oficiales que fue reprimido con balas de goma.
Lo que empezó como un reclamo vecinal por celeridad de la justicia, se desvirtuó y se transformó en violencia extrema. Exigen la detención de los sospechosos de raptar, sedar e intentar abusar sexualmente del niño de 10 años, pero atacaron domicilios de personas que, en principio, no tendrían relación con el caso.
"Los vecinos explotaron de bronca porque conocen a mi hijo y quieren celeridad", dijo el padre del menor.
Mientras tanto, la criatura permanece internada en el Hospital Pediátrico y cuando reciba el alta declarará en cámara Gesell.