El arzobispo de Corrientes, Monseñor Andrés Stanovnik, encabezó la misa central y una procesión con antorchas.
Para el próximo fin de semana se espera que arriben a la localidad cerca de 300.000 personas por el 123 aniversario de la coronación pontificia de la Virgen.
Las celebraciones comenzaron en el primer minuto del domingo con el tradicional saludo de la Virgen en el atrio de la Basílica mientras se desarrollaba una serenata chamamecera con la concurrencia de una multitud de fieles que aguardaba el momento.Tras la entonación del Himno Nacional Argentino el cura párroco, Porfirio Ramírez, expresó: "Vamos a poner en las manos de María la salud de los niños, los adultos, las personas vulnerables y los gobernantes".
A las 19:00 tuvo lugar la misa central encabezada por el arzobispo de Corrientes, Monseñor Andrés Stanovnik. En su homilía, recordó la canción "Peregrino de la Esperanza", de Julián Zini, y explicó el significado del verso "con el alma y los pies sangrantes a tu casa voy".
"El alma y los pies sangrantes representan el camino y la casa la meta a donde se dirige el peregrino. (...) Para el peregrino su único destino es Dios y no hay otro que pueda proporcionarle su verdadera casa. Ese peregrino, que es amado por Dios, intuye que su destino es Dios y que para realizar ese camino del encuentro se debe estar dispuesto a sacrificarse", desarrolló el prelado. A la vez que remarcó que "para caminar hacia Dios hay que tener el alma y los pies sangrantes"."Quienes están en la función pública son responsables de administrar el bien común de tal modo que todos tengan acceso a vivir dignamente, y que los grupos más vulnerables de la sociedad sean atendidos sin dilaciones", instó al final del oficio eucarístico.