Elecciones cruciales en EE.UU.: qué está en juego para el vínculo de la Argentina con su principal socio internacional

2026-11-02 17:56:16 - ARGENTINA

WASHINGTON.- Desde que llegó al poder en diciembre de 2023, Javier Milei hizo del alineamiento con Estados Unidos el eje central de su política exterior, una apuesta que además ganó peso por la afinidad ideológica con Donald Trump desde su regreso a la Casa Blanca, en enero de 2025, con el aditivo del control que los republicanos mantienen sobre el Congreso desde entonces.

Y si bien la política exterior del presidente norteamericano ha tenido un enfoque personalista y transaccional -marcada por las afinidades ideológicas, como con el mandatario argentino- en Washington está en el radar cómo podría impactar en la relación bilateral un eventual avance demócrata en el Capitolio en las trascendentales elecciones de medio término del martes, como anticipan las encuestas.

Aunque con matices ante el retroceso que probablemente tendrán los republicanos, actores políticos, económicos y expertos que siguen de cerca el vínculo entre ambas administraciones señalaron a LA NACION que no prevén que un Congreso con mayor peso opositor vaya a trastocar significativamente el enfoque de la Casa Blanca hacia la Argentina.

Los presidentes Donald Trump y Javier Milei se saludan en el foro de Davos, el 22 de enero de 2026. - Créditos: @Markus Schreiber

"Las elecciones mostrarán hacia dónde irá Estados Unidos, pero no espero cambios dramáticos en la relación con la Argentina. Buena parte de esa relación se construyó sin pasar por el Congreso, que hace tiempo le delegó al presidente amplias facultades en aranceles y política exterior", explicó Kezia McKeague, directora para América Latina de McLarty Associates, una firma de asesoría estratégica en Washington.

En la misma línea, durante reuniones reservadas en Buenos Aires en los últimos días, altos funcionarios del Gobierno -que siguen de cerca del proceso electoral- también se mostraron convencidos en que el apoyo económico y político de Washington hacia la administración Milei se mantendrá intacto aunque los republicanos sufran un retroceso legislativo, supo LA NACION.

El presidente Javier Milei y el canciller Pablo Quirno, en una sesión del Escudo de las Américas en Nueva York. - Créditos: @CHIP SOMODEVILLA

La confianza está apalancada en los mensajes que subterráneamente funcionarios del gobierno republicano transmiten en esta capital, de que harán "todo lo que sea posible" para sostener su respaldo a la Casa Rosada, más allá de que con una eventual mayoría en la Cámara de Representantes los demócratas podrían impulsar investigaciones en las distintas comisiones sobre medidas puntuales del gobierno federal.

Ignacio Albe, director asistente para la Argentina en el Atlantic Council, uno de los think tanks en Washington más enfocados en el país, indicó que hay "mucha especulación" sobre los posibles efectos de un eventual cambio en el control partidario del Congreso, pero resaltó que el país es un "socio estratégico para Estados Unidos más allá de cualquier ciclo político".

El canciller argentino, Pablo Quirno, junto al secretario de Estado norteamericano, Marco Rubio, en Atlanta.

En ese sentido, destacó que el alineamiento "firme y continuado" que se experimentó en el último tiempo, con acuerdos de distinta índole sellados entre los gobiernos de Trump y de Milei, "le dio volumen a la relación".

"Eso ya lo vemos incluso en el Congreso norteamericano, donde más allá de las declaraciones contra uno u otro líder por parte de los opositores, se ve claramente cuando se habla con ellos que entienden la importancia de la Argentina en materia energética, alimentaria, de minerales críticos y estratégica", amplió Albe.

Este año se firmó el Acuerdo Recíproco sobre Comercio e Inversiones (ARTI), que espera por su aprobación en el Congreso; la Argentina se incorporó a Pax Silica, una iniciativa norteamericana que busca contener el avance global de China a través de las cadenas de suministros, y firmó un acuerdo de minerales críticos. El país también se sumó al Escudo de las Américas que impulsó Trump.

El año pasado, luego del anuncio del auxilio financiero a la Argentina con un swap por 20.000 millones de dólares para ayudar a Milei a superar las turbulencias antes de las elecciones legislativas, un grupo de demócratas alzó la voz con pedidos de explicaciones al secretario del Tesoro, Scott Bessent, artífice del acuerdo.

El secretario del Tesoro, Scott Bessent, y el ministro de Economía, Luis Caputo, en una reunión del G20 en Asheville, Carolina del Norte. - Créditos: @Guilermo Idiart

Incluso la senadora Elizabeth Warren, una de las más férreas en el rechazo, le reclamó que lo cerrara y juntos otros siete legisladores presentó el proyecto "No Argentina Bailout Act".

Sin embargo, recientemente el propio Bessent reivindicó aquella ayuda y dejó abierta la posibilidad de repetir intervenciones similares de cara al año electoral que enfrentará el Gobierno en 2027, lo que otra vez podría generar críticas en la oposición.

La politóloga Carol Wise, experta en relaciones internacionales y economía latinoamericana de la Universidad del Sur de California, estimó que si los demócratas ganaran ambas cámaras, ante un eventual nuevo auxilio a la Argentina el año próximo "podría haber un rechazo muy fuerte".

"El carácter innecesariamente partidario de la relación diplomática implica que una mayoría demócrata en el Congreso podría iniciar investigaciones sobre el rescate financiero y dar lugar a cuestionamientos más amplios sobre la estrecha relación entre ambos gobiernos", dijo, por su parte, Benjamin Gedan, director de estudios latinoamericanos del Stimson Center, en Washington, y exdirector para América del Sur del Consejo de Seguridad Nacional en la administración de Barack Obama.

De todas formas, según Albe, los resultados de las elecciones de medio término no representan un riesgo para el plan económico de la Argentina, dada la estructura institucional de Estados Unidos.

La misma visión tuvo otra fuente consultada por LA NACION que sigue de muy cerca los vínculos comerciales entre ambos países, y que tampoco prevé "grandes modificaciones", dada la "afinidad personal que hay entre ambos presidentes y por la manera en la que se mueve Trump en apoyo a Argentina, sin necesidad de pasar por el Capitolio".

"Si bien un Congreso controlado por la oposición puede limitar la agenda parlamentaria de la administración y distraerla con confrontaciones internas, la presidencia mantiene la capacidad de ejecutar los acuerdos", explicó Albe.

El subsecretario de Estado norteamericano, Chris Landau, y el canciller Pablo Quirno presentan un acuerdo de financiamiento en el consulado argentino en Nueva York. - Créditos: @Guillermo Idiart

"Hay dos a observar. Primero, y muy importante ante la dinámica con el tipo de cambio que se teme para 2027, como para cualquier otro año electoral en la Argentina, el swap es una potestad del Ejecutivo. Por otro lado están los acuerdos de financiamiento para infraestructura", recordó el especialista.

Según señaló esta semana Alejandro Díaz, CEO de la Cámara de Comercio de Estados Unidos en la Argentina (AmCham), durante su reciente visita al país el subsecretario de Estado norteamericano, Christopher Landau, dio señales de que habrá recursos potenciales por 20.000 millones de dólares de la Corporación Financiera de Desarrollo Internacional (DFC) y una posible ampliación del respaldo del Banco de Exportación e Importación (EXIM) a 10.000 millones.

Ese viaje a la Argentina de Landau junto al subsecretario de Estado para Asuntos del Hemisferio Occidental, Juan Pablo Segura, hijo de argentinos, al que se sumará el del vicepresidente JD Vance en noviembre, es una "muestra del apoyo incondicional", confiaron en Washington, más allá de que allí el número dos del Departamento de Estado blanqueó la "preocupación" de las empresas norteamericanas por la denominada ley Malvinas.

Un asesor republicano en la Cámara de Representantes al tanto de la relación con la Argentina señaló a LA NACION que "en líneas generales hay acuerdo con los demócratas" respecto a que el país es un socio clave en distintas áreas. Por ejemplo, para contrarrestar la creciente influencia china en América Latina, región a la que la segunda administración Trump le puso especial atención.

"Puede que tras las elecciones surjan en el Congreso más mecanismos de control que hasta ahora son automáticos por la mayoría republicana. Pero en lo que hace a las líneas estratégicas con la Argentina, no veo que se vaya a producir un cambio. Las líneas de apoyo en defensa, en seguridad y en control fronterizo continuarán", confió a LA NACION otra fuente al tanto de los acuerdos con Washington y que transita los pasillos del Congreso.

En ese sentido, también destacó que la Argentina se convirtió en un aliado confiable en la competencia estratégica con China en la región. "Tanto demócratas como republicanos están de acuerdo en que es una prioridad de seguridad nacional para Estados Unidos", dijo.

Los presidentes Javier Milei y Donald Trump, en un encuentro en Doral, Miami, para el lanzamiento del Escudo de las Américas. - Créditos: @SAUL LOEB

McKeague indicó además que los presidentes norteamericanos que pierden el control del Congreso -algo habitual históricamente- suelen poner el foco en la política exterior. "Para América Latina eso significaría más de lo mismo: una agenda marcada por la competencia con China, en la que la Argentina sigue siendo un socio valorado", consideró.

Los amplios recursos energéticos y de minerales críticos de la Argentina, y su posición estratégica, cerca de la Antártida y de las rutas marítimas entre los océanos Atlántico y Pacífico, hacen que a Washington "le interese la estabilidad del país", mientras que "la preocupación por el dominio de China sobre las cadenas de suministro es compartida por ambos partidos políticos" en Estados Unidos, explicó.

Aunque pase desapercibido de los grandes flashes, para los movimientos diplomáticos de la Argentina ante el Capitolio norteamericano un resultado específico, en el 9º distrito congresional de Florida, sí tendría una implicancia directa, explicó a LA NACION una fuente al tanto del asunto.

¿El motivo? El "Caucus Argentina", un grupo de respaldo al vínculo con la Argentina en el Congreso, perdería a uno de sus dos copresidentes, el congresista demócrata Darren Soto. El legislador busca la reelección, pero el republicano Dan Green es favorito a derrotarlo.

En el marco del estrecho vínculo entre las administraciones de Trump y Milei, la Cámara de Representantes había relanzado en enero pasado ese grupo destinado a reforzar la relación bilateral, creado en 2017, pero que estaba desactivado desde enero de 2023.

En caso de que Soto no renueve su banca, la Argentina deberá buscar un sustituto a partir de enero. "Será un trabajo proactivo. Tener esa intermediación facilita mucho la tarea en el Congreso", remarcó una fuente al tanto de la situación.

"Se encontrará un reemplazo, porque independientemente de quién esté en el gobierno, la Argentina es un país que interesa mucho a 'ambos lados del pasillo'", añadió la fuente, al usar un término político habitual en Estados Unidos que hace referencia a los dos principales partidos políticos.

El otro copresidente del "Caucus Argentina" es el republicano Michael Rulli (Ohio), que no tendría obstáculos en renovar su mandato. El grupo solo funciona cuando tiene a los dos partidos representados.

En Washington explicaron que la mayor parte del financiamiento que la Argentina obtiene en distintas áreas, desde lucha contra el narcotráfico y el terrorismo hasta la modernización de las Fuerzas Armadas, pasa en algún momento por el Comité de Asignaciones del Congreso, cuya función principal es regular y controlar el gasto público discrecional del gobierno federal. Tener un Caucus es valioso para la interacción con los chairs.

En tanto, el programa Visa Waiver al que la Argentina busca reincoporarse -continúa con firmes avances a nivel técnico- en algún momento sería analizado por el Comité de Seguridad Nacional de la Cámara de Representantes, presidido actualmente por el republicano Andrew Garbarino (Nueva York).

El presidente Javier Milei, en un evento en febrero pasado del Consejo de la Paz lanzado por Donald Trump, en Washington. - Créditos: @SAUL LOEB

Aunque los demócratas podrían retomar el liderazgo de ese comité, la iniciativa no corre riesgos. "Todos concuerdan en que es un acuerdo integral de seguridad, que le da más confiabilidad a la relación bilateral. Son líneas de política de Estados Unidos que a menos que haya un vuelco enorme a nivel ejecutivo, no cambiarán", confiaron a LA NACION.

En caso de un éxito demócrata para la Cámara de Representantes, también cambiaría de manos el liderazgo del Comité de Asuntos Exteriores, hoy presidido por el republicano Brian Mast (Florida), un veterano del Ejército que mantiene un excelente vínculo con la Argentina.

El representante republicano Brian Mast (Florida), en el Capitolio. - Créditos: @Jacquelyn Martin

"Es un socio muy útil en el Congreso", remarcó una fuente en Washington sobre Mast, quien incluso ha tenido participación activa en los homenajes que se realizan en esta capital a las víctimas del atentado a la AMIA. Al darle su respaldo a la reelección, Trump lo calificó como "un guerrero MAGA".

El reemplazante de Mast al frente de ese comité sería el congresista demócrata Gregory Meeks (Nueva York), quien hace dos semanas denunció una "intrusión inapropiada" de Milei por su apoyo a la congresista republicana María Elvira Salazar (Florida).

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