Niños ataviados con túnicas blancas, alitas angelicales o caracterizados con la imagen de algún santo de la devoción familiar se reunieron frente a la Basílica para luego recorrer las calles con el clásico pedido de “colación” para mantener viva una celebración que se remonta a finales del siglo 18 como herencia de la evangelización en América Latina.
Los festejos combinaron la colaboración institucional, el fervor comunitario y la participación de los vecinos.
ANGELITOS
De todos los santos
cuando es la fiesta
andan angelitos
tocando las puertas
Por las calles viejas
van en procesión
“Ángeles Somos”
anuncia el pregón
Manitas de niños
dan la bendición
y en cada gestito
la mano de Dios
Tradición antigua
es la colación
que ofrece el bendito
en cada ocasión
“Ángeles Somos”
anuncia el pregón
andan angelitos
regalando amor.
R. Corvalán.