El Ministerio de Seguridad de la Nación ofrecía $3 millones de recompensa a cambio de información sobre su paradero.
Después de cometer el crimen, Becherán se mudó a la ciudad de Esquina, Corrientes, con su hijo, su nuera y sus nietos, donde armó una nueva vida.
Fue detenido este fin de semana luego de permanecer diez años como prófugo de la Justicia.
El Ministerio Público Fiscal informó que Becherán conversaba con Díaz en la vereda de la calle Zabaleta al 746, en el barrio Los Alomos. En ese momento, los dos discutieron y Becherán apuñaló a la víctima en el tórax, quien murió casi al instante.
De esa manera, abrieron una causa caratulada como homicidio simple, pero los investigadores no pudieron localizar al sospechoso para detenerlo.
El caso dio un giro hace dos semanas, cuando hubo un entrecruzamiento de información entre la División Unidad Operativa Federal (DUOF) de Goya, provincia de Corrientes, con la delegación Morón de la Policía Federal Argentina.
Los investigadores descubrieron que el asesino comenzó una nueva vida en la clandestinidad en la ciudad de Esquina, donde abrió un kiosco llamado “Dulce Abi” en la calle Los Lirios, entre Emilio Hansen y Berón de Astrada.
Con estos datos, y luego de confirmar su identidad, el fiscal encargado del caso, Matías Rapazzo, de la UFI N°7 de Morón, solicitó la orden de allanamiento al juez de Garantías Gustavo Robles.
Tras ejecutar el operativo en el kiosco y la casa del imputado, detuvieron a Becherán, quien será trasladado a los Tribunales de Morón.