Su imagen se hizo viral a través de las redes sociales. Ajeno a la tragedia que rodea el lugar, el perro de Aitana, la niña de 9 años asesinada brutalmente junto a su hermana en Parada Acuña, otea el horizonte en busca de su imagen; y espera.
El pequeño cachorro de pelo negro no sabe…no comprende el porqué de tanta ausencia, pero espera.
Ejemplo de fidelidad incondicional ignora que no volverá a verla, ni escuchará su voz volviendo de la escuela; su hocico inocente ya no olfateará sus manos. Compañeros de amistad y aventuras en su universo de privaciones y carencias vivían pequeños momentos de ingenua felicidad explorando juntos el paisaje agreste que se extendía un poco más allá del alambrado que delimitaba su entorno familiar, ahora destruido por la tragedia.
El cachorro fiel, que deambulaba libre, sin correas ni cadenas ahora está quieto y espera, desde hace tres días, el regreso de su dueña. Los perros no saben de la muerte.