A veces el deporte no castiga la falta de talento, sino la mala fortuna.
Santiago Ponzinibbio lo sabe mejor que nadie. Durante años fue uno de los pesos welter más temidos de UFC, un peleador que parecía destinado a instalarse definitivamente en la conversación por el título.
Pero la vida le puso obstáculos que no aparecían en ningún plan de entrenamiento: una infección compleja que dañó su cuerpo, lesiones difíciles de superar y derrotas en decisiones divididas que todavía le dejan un sabor amargo.
Ahora, a los 39 años, el argentino vuelve este sábado en UFC Abu Dabi para enfrentar al inglés Sam Patterson, una de las promesas de la división.
La empresa vende el combate como un choque de generaciones, el veterano curtido en mil batallas frente al prospecto que busca abrirse paso entre la élite. Ponzinibbio, sin embargo, prefiere verlo de otra manera: como una nueva oportunidad de demostrar que todavía tiene mucho que ofrecer.
En conversación con el Nuevo Herald, el peleador de La Plata habló con una serenidad que solo da la experiencia. No esquivó las preguntas sobre su edad, la inactividad de más de un año ni la sensación de que esta pelea puede marcar el rumbo de su futuro. Y dejó una frase que resume el momento exacto de su carrera: "No siento que la tengo que ganar, la quiero ganar".
Hablas de sentirte muy bien físicamente. ¿De verdad este es el mejor corte de peso de toda tu carrera?
"Es el mejor corte de peso de toda mi carrera. Trabajé con un nutricionista espectacular y fue impresionante la cantidad de comida que estuve comiendo durante el campamento. Todo salió exactamente como él me había dicho. Me desperté más liviano, más fuerte y con una sensación increíble. La verdad, no lo podía creer. Estoy entero físicamente y el campamento fue muy bueno".
A los 39 años, ¿qué responde mejor: la mente o el cuerpo?
"El cuerpo responde. Lo que cambia es la recuperación. Esa es la realidad. Cuando uno se pone más grande, la recuperación no es la misma y hay que modificar la manera de entrenar para mantener el rendimiento. Pero cuando el cuerpo está descansado, responde superbien. Incluso hay un punto a favor: la experiencia''.
¿Qué tan importante puede ser esa experiencia frente a Sam Patterson?
"La experiencia es algo que no se toca, algo intangible. La UFC armó esta pelea como un choque de generaciones. Patterson viene con varias finalizaciones rápidas y lo ven como una promesa importante. Creo que le dan esta pelea para ver realmente de qué está hecho. Y a mí me la dan porque saben que siempre soy una pelea dura para cualquiera''.
¿Sentiste frustración por haber estado tanto tiempo sin pelear?
"Sí, claro. Desde comienzos de año estaba esperando una oportunidad. Quiero estar activo dentro del octágono lo más que pueda. Cuando llegó la propuesta de pelear con Patterson, la acepté de inmediato. Cada pelea es un desafío y una oportunidad para reinventarse''.
Originalmente, el rival era Jack Hermansson. ¿Te afectó el cambio?
"No demasiado. Me avisaron con unas cuatro semanas de anticipación porque Hermansson se lesionó. Todas las peleas son un desafío, pero al final sigue siendo un hombre con dos brazos y dos piernas. Marcamos la estrategia y tengo las armas bien afiladas para hacer el trabajo''.
Después de un año sin competir, ¿la inactividad puede jugarte en contra?
"No lo siento así. Tal vez a un atleta más novato le pese, pero en esta etapa de mi carrera creo que el descanso fue hasta saludable. No fue quedarme sentado en mi casa; estuve todos los días en el gimnasio. Lo bueno es descansar el cuerpo de los impactos, del corte de peso y de toda la exigencia de competir''.
Mucha gente ve esta pelea como vital. ¿Tú la sientes así?
"La veo como un día más en la oficina. No siento que la tengo que ganar, la quiero ganar, que es diferente. Tengo muchas ganas de volver a la victoria. La carrera se trabó por distintas razones y eso ha sido frustrante, pero sigo confiando plenamente en el peleador que soy''.
¿Hubo algún momento en el que pensaste seriamente en retirarte?
"Hubo mucha bronca. Fueron decisiones divididas que pudieron ir para mi lado, una salida del ranking por inactividad que considero discutible y lesiones bastante complicadas. Todo eso frenó mi carrera más de lo que yo quería. Pero al final entendí que hay cosas que no dependen de uno. Lo único que puedo hacer es tomar esa energía, tanto la positiva como la negativa, y convertirla en combustible para entrenar.''.
¿Cómo defines este momento de tu carrera?
"Lo estoy disfrutando. No es fácil llegar a UFC, y menos haberlo hecho en la época en la que yo entré. A pesar de todas las dificultades, sigo peleando en la mayor compañía del mundo y sigo compitiendo con los mejores atletas del planeta. Eso es una bendición''.
¿Qué significa seguir de pie después de todo aquello?
"Fue algo muy complejo. Hubo muchos medicamentos, mucho daño en el cuerpo, incluso se notó físicamente. Volver después de eso fue durísimo, pero también muy valioso. Que hoy siga aquí, compitiendo al más alto nivel después de 13 años en UFC, es un motivo enorme de alegría''.
¿Qué te dolió más: todo lo que sufriste físicamente o la derrota de Argentina en el Mundial?
"La derrota de Argentina no, porque como atleta estoy orgullosísimo de lo que hicieron. Dejaron todo en la cancha y eso es lo más importante. Dos Copas América y un Mundial… no puedo pedir más nada. Raza, entrega y orgullo total''.
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