El partido que "nadie quiere jugar" terminó siendo el mejor del Mundial: Inglaterra 6 vs. Francia 4. Es apenas un disparador, pero alcanza para graficar las emociones que reunió durante 39 días la máxima cita del planeta y que finalizó con la merecida consagración de España. Este jueves comenzará con tres partidos el torneo Clausura. Ojalá el fútbol argentino haya visto el Mundial.
El primer punto está en la cantidad de equipos. Es cierto que, a más selecciones (48), el nivel de algunos encuentros podría haber tendido a bajar. Lo mismo que 8 de 12 de los terceros se puedan clasificar a los 16avos. Sin embargo, salvo excepciones, la mayoría no especuló. Fue a jugar "su" Mundial, tratando de potenciar sus fortalezas y buscando esconder las debilidades, pero aún reconociendo las diferencias de jerarquías, ningún equipo viajó a Estados Unidos, México y Canadá con la idea de conformarse con un punto. No hubo un solo equipo que haya ido para conformarse con "participar". Lo fueron a jugar. Hubo 308 goles en 104 partidos, lo que arrojó un promedio de 2,96 por encuentro, el mejor registro desde 1970. Y eso que el empate podría ser "negocio" en algunos cruces dentro de los ocho aspirantes a terceros para conseguir su estadía más allá de la etapa de grupos.
Fue el Mundial de las emociones. Uno de los entrenadores que más se "quebró" durante la competencia fue Lionel Scaloni, desde el debut con Argelia hasta la conferencia posterior a la derrota con España. Curazao estaba tan feliz de ser parte de la cita máxima que en la llegada hicieron bajar del avión al piloto y se pusieron a bailar, un video que se hizo viral. "Claro, pero después perdieron 7-1 con Alemania", podría acotar alguno. Sí, es cierto, pero la felicidad que sintieron cuando anotaron su único gol esa tarde y sirvió para el empate parcial (1-1) fue incomparable. Esa fue la foto que le enviaron al Mundo, "su" momento de gloria.
Ghana la pasó mal durante todo el partido ante Panamá, pero lo terminó ganando con un contraataque a los 4 minutos de los 6 adicionados por el árbitro. Y ese 1-0 nació de un anticipo ofensivo de su volante central Yirenkyi, el mismo que… terminaría convirtiendo el gol como "9". En el fútbol argentino lo más probable es que un equipo que fue superado, los últimos minutos los utilice para reforzar todavía más su bloque defensivo y así llevarse al menos un punto, "sostener el cero". Y en ese momento el arquero se tira, finge un dolor muscular o se tardan casi 30 segundos en una reanudación de un saque de arco y bajo ningún punto de vista se piensa en ganar. La victoria puede terminar llegando por una pelota parada o un pelotazo largo, pero no porque mentalmente se busque ese triunfo. Es algo que se encuentra.
¿Cuántos goles hubo en los comienzos de los partidos y en los finales durante el Mundial? Las emociones se vivieron desde un saque inicial hasta los tiempos de descuentos. El único momento en donde nada podía suceder fue en las pausas de hidratación, cuestionables desde que frenaban los ímpetus de los desarrollos. Pero ni así los equipos bajaban las revoluciones. ¿Cuántos resultados se revirtieron? No hubo "resultados seguros". Pocos alargues terminaron en penales, cuando antes todos los que llegaban a esa instancia preferían cuidar su arco y no cometer errores que arriesgar para ganar.
El gol de Lautaro Martínez a Inglaterra para la victoria agónica de la Argentina 2-1, uno de los resultados que se revirtieron en el Mundial - Créditos: @Chris Carlson
Las reanudaciones por revisión de VAR se resolvieron rápido en líneas generales y casi no hubo polémicas groseras. Las hubo y quizás la que sigue teniendo repercusión fue el gol de Croacia ante Portugal resuelto por el chip-sensor en el minuto ¡102!, pero en el fútbol argentino hay una discusión clave en la mayoría de los partidos. La ecuación es al revés. Se baja el ritmo, se juega poco.
Relebohile Mofokeng, de 21 años y vistiendo la camiseta 10 de Sudárfica, ingresó en el segundo tiempo del partido ante República Checa tan motivado que se pasó de revoluciones y cometió una falta (normal) en ataque. No era para amonestar, pero fue tal el temor que sintió durante milésimas de segundos de que le sacaran la tarjeta amarilla, que cuando confirmó que no iba a ser así, le dio un abrazo primero a Cerv, el rival que había sido víctima de la infracción y luego a la jueza Tori Penso. Fútbol en estado puro, una postal de nobleza absoluta, que podría verse más en las divisiones inferiores pero se observó en la Copa del mundo.
Y eso fue un simple reflejo de que todos fueron a jugar "su" Mundial. Pocos especularon. Los mejores ejemplos la Argentina lo vivió con Argelia, Cabo Verde, Egipto y Suiza. Más allá de la reacción ante la Argentina, Suiza llegó a la previa de ese partido con un promedio de 8,6 situaciones de riesgo y de 12,6 remates al arco rival a favor por partido. Colombia 0 vs. Portugal 0 fue un partido con 19 situaciones de gol. Turquía "no jugaba por nada" (supuestamente) ante el local Estados Unidos y le ganó 3-2 en el minuto 98… Algunos ejemplos.
Una de las excepciones fue Cabo Verde en el 0-0 ante España, pero hasta las pocas veces que se vio un planteo defensivo y en donde ahí sí claramente el conjunto africano se conformaba con la igualdad, no recurrió a las malas artes o el juego brusco: ¡apenas una infracción cometió Cabo Verde ante España! La otra fue Paraguay ante Alemania, pero más allá de defender el tempranero gol de Galarza Fonda conseguido en el arranque, no renunció a los contraataques. Costa de Marfil salió a presionar bien arriba ante Noruega.
El festejo del egipcio Emam Ashour ante Bélgica pareció una obra de Cristiano Ronaldo. En México vs. Corea del Sur, la primera "final anticipada" del Mundial porque resolvía quién terminaba primero en el grupo (porque pasó a ser más importante el choque entre sí que quién terminaba con más diferencia de gol a favor ante igualdad de puntos) fue un partido malo, pero no porque no quisieran atacarse. Jugaron mal. No pudieron. Un dato de Opta Stats Perform lo confirmó luego: de los 49 minutos que duró el primer tiempo, de tiempo neto se jugaron 33m52s. ¡Un montón!. El fútbol argentino puede estar en un promedio de 46 o 47 minutos de tiempo neto la totalidad del encuentro. Que haya más tiempo neto de juego no garantiza un buen espectáculo, pero asumieron riesgos, hubo actitud de jugársela, hubo goles, hubo emociones. Y el fútbol se alimenta de las emociones.
Moriyasu, DT de Japón, se lo cruzó en la calle a Harry Kane, goleador de Inglaterra, y le pidió una selfie, pero después en el campo de juego jugó son seriedad y no se sintió menos que nadie. La selección nipona sigue evolucionando y le dio un buen susto a Países Bajos y Brasil, aunque todavía no le alcance para avanzar más etapas. Y volvió a dar un ejemplo de conducta: si hasta sus hinchas fueron noticia por limpiar los estadios antes de dejar las tribunas. Noruega se animó a ser mucho más que la presencia de Haaland, y dio el golpe ante Brasil: dejó su sello con buenos partidos y el festejo pos partido con el bombo y los remos.
Moriyasu, DT de Japón, se lo encontró en pleno Mundial a Harry Kane, goleador de Inglaterra, y le pidió una selfie - Créditos: @Red social X
El principal punto emotivo estuvo en el juego. Se jugó al fútbol, casi no se trató de sacar ventajismo con la pérdida de tiempo en los laterales y los saques de arco. Es cierto que el cambio de las reglas ayudó (y mucho) pero uno de los pocos laterales que terminaron en poder del rival por no sacar antes de los cinco segundos fue por una distracción del marcador de punta derecho Stefan Posch, de Austria, no porque buscó demorar la reanudación.
Las semifinales entre España vs. Francia y la Argentina vs. Inglaterra fueron disputadas por cuatro potencias y tuvieron muchas emociones, más allá de transitar, lógicamente, por pasajes tensos. El primer tiempo del duelo táctico Scaloni vs. Tuchel fue brillante, pese a que casi no hubo situaciones de gol, apenas un remate de media distancia de Enzo Fernández. La final estuvo llena de emociones, aunque lamentablemente la selección se vio ampliamente superada.
La mayoría de las principales figuras se destacaron. La increíble paradoja pudo ser Lamine Yamal, un campeón de mundo con España que si bien había llegado lesionado estuvo lejos de lo que podía rendir. Pero Messi, Mbappé, Haaland, Bellingham, Kane, Vinicius, Rodri, estuvieron a la altura.
El fútbol argentino cuenta con 30 equipos de los cuales 20 pelean por el descenso (por más que sus hinchas quieren ser campeones) y los que se salvan quizás además encuentran como consuelo que ingresan en una copa internacional. En el Mundial llegaron a las semifinales las potencias. En el fútbol argentino nos acostumbramos a que Boca, River, Racing, San Lorenzo e Independiente estén mal. Eso no le quita méritos a los últimos títulos conseguidos por Platense, Estudiantes, Vélez, Central Córdoba de Santiago del Estero y Belgrano, pero en las llaves definitorias se perciben más tensiones que fútbol y los niveles generales tienden a emparejar para abajo. La excepción fue la emotiva final que Belgrano le ganó a River por 3-2 en el último Apertura. La responsabilidad no es sólo de los jugadores o entrenadores, también de los árbitros, los dirigentes, los hinchas y hasta de los periodistas.
Kylian Mbappe, el goleador del Mundial 2026 - Créditos: @CHARLY TRIBALLEAU
Nadie desconoce las presiones del fútbol argentino, las dificultades económicas de -incluso- los equipos más poderosos. Y que los hinchas pueden proyectar aspiraciones desmedidas, a las cuales no siempre sus equipos pueden responder. Pero hay ejemplos de sobra en que se puede jugar con más alegría y atrevimiento. Y que entre los entrenadores, dirigentes y jugadores puedan tener un diálogo mayor con los hinchas en esa dirección, para manifestarles las dificultades y, al mismo tiempo, explicarles hasta los planes de juego y objetivos planteados.
Ojalá que el fútbol argentino haya visto el Mundial y se haya contagiado de ese entusiasmo generalizado para ofrecerle emociones a todo el planeta futbolero. Y que se vean ataques y goles. Ojalá que tarde en cobrarse el primer lateral que se demore más de 5 segundos, que ningún suplente tenga que esperar un minuto afuera porque quien salía del campo demoró más de 10 segundos o se sancione enseguida ante la primera molestia "fingida" por un arquero. Ojalá. Si el Mundial fue lo que fue en el campo de juego se debió a que tuvo un "10" en emociones. Y eso fue posible porque todos encontraron argumentos para poder ganar, no porque se quedaron paralizados por temor a perder.